«Los ricos deberían pagar más impuestos.»
¿Qué significa exactamente?
La afirmación puede significar dos cosas distintas: que paguen más en términos absolutos (algo que ya ocurre con cualquier alícuota proporcional) o que paguen una proporción mayor de su ingreso (progresividad). Casi toda la discusión real es sobre la segunda.
Utilidad marginal decreciente del ingreso. Mil pesos significan mucho más para quien gana poco que para quien gana mucho. Si se busca minimizar el sacrificio total que impone el sistema tributario, conviene cobrar proporcionalmente más arriba.
Capacidad contributiva. Es un principio aceptado en el derecho tributario de casi todos los países, incluida la doctrina argentina: contribuye más quien más puede.
Beneficio recibido. Quien tiene más patrimonio se beneficia más de la existencia de justicia, policía, registros de propiedad e infraestructura que protegen ese patrimonio.
Efecto sobre la igualdad política. Concentraciones muy grandes de riqueza se traducen en influencia desproporcionada sobre las decisiones públicas, lo que erosiona la igualdad ante la ley.
La objeción liberal rara vez es a la progresividad en sí, sino a tres cosas concretas.
Primera: quién paga no siempre es quien parece. Un impuesto sobre el capital puede trasladarse a salarios más bajos o a menos inversión. La incidencia real depende de las elasticidades, no de la ley.
Segunda: el efecto sobre la formación de capital. Gravar el ahorro y la inversión reduce el stock de capital futuro, y con él la productividad y los salarios. Un impuesto al consumo del rico y uno a la ganancia reinvertida no tienen los mismos efectos.
Tercera: la movilidad. El capital financiero se mueve mucho más fácil que el trabajo. Alícuotas muy por encima de las de países comparables tienden a producir salida de capital antes que recaudación.
Y un punto de principio: para el liberalismo la pregunta prioritaria no es cómo repartir la carga sino cuánto gasto justifica esa carga. Discutir impuestos sin discutir gasto es discutir la mitad del problema.
La preocupación por la «fuga de capitales» funciona en la práctica como un veto permanente: cualquier intento de gravar arriba se descarta invocando un efecto cuya magnitud rara vez se estima.
Además, la evidencia sobre el efecto de las alícuotas altas en la inversión es mucho más débil de lo que suele afirmarse: Estados Unidos tuvo alícuotas marginales superiores al 70% durante décadas de fuerte crecimiento.
El dato sobre las alícuotas históricas es correcto, y conviene concederlo. Pero conviene mirar también la base: las alícuotas nominales altas convivían con exenciones amplísimas, y la recaudación efectiva sobre los ingresos altos fue mucho menor que la alícuota nominal sugiere.
La respuesta liberal más defendible no es «no se puede gravar arriba» sino: gravar bases amplias con alícuotas moderadas y pocas excepciones recauda más y distorsiona menos que alícuotas nominales altas llenas de agujeros.
Y en el caso argentino hay un punto adicional: la discusión sobre progresividad convive con una estructura donde el impuesto de mayor recaudación es el IVA y donde la inflación funciona como un tributo regresivo no legislado.
Qué sigue sin resolver
- Cuál es la elasticidad real del capital y del trabajo calificado ante cambios impositivos en Argentina.
- Si conviene gravar patrimonio, ingreso o consumo, y en qué proporción.
- Cómo evitar que la progresividad nominal quede neutralizada por exenciones y regímenes especiales.
Para entender el fondo del asunto
¿Qué son los impuestos y qué impuestos existen?
La forma en que el Estado se financia. Quién los paga realmente no siempre coincide con quién los ingresa, y en Argentina la estructura tributaria es tan importante como el nivel.
¿Qué es el gasto público?
Todo lo que el Estado eroga. Lo relevante no es sólo el monto sino la composición, la rigidez y quién decide: en Argentina la mayor parte está comprometida por leyes previas.
¿Qué es la inflación y por qué existe?
No es que las cosas valgan más: es que el dinero vale menos. Distinguir esas dos frases es la diferencia entre entender el problema argentino y no entenderlo.
¿Qué es el capitalismo?
Un sistema donde los medios de producción son de propiedad privada y se coordinan por precios. Está relacionado con el liberalismo pero no es lo mismo, y la diferencia importa.