¿Quién construye las rutas?
Respuesta corta
Hoy las construyen empresas privadas contratadas por el Estado: la discusión no es quién las construye sino quién las paga y quién decide cuáles se hacen.
La pregunta suele plantearse como si el Estado fabricara asfalto. En la práctica el Estado licita y una empresa privada construye. Lo que aporta el Estado es el financiamiento y la decisión sobre qué obra se hace.
Existen modelos de financiamiento distintos que ya funcionan: peajes (paga el que usa), concesiones por plazo determinado, y financiamiento con impuestos generales. Cada uno reparte el costo de manera diferente.
La objeción liberal al modelo puramente estatal no es que las rutas no deban existir, sino que la decisión sobre qué obra se hace tiende a responder a lógicas políticas más que a la demanda real, y que el costo se diluye entre contribuyentes que quizás nunca usen esa ruta.
El caso difícil es el de caminos rurales de baja circulación, donde el peaje no cubre el costo. Ahí incluso liberales clásicos aceptan financiamiento general, con el argumento de que la conectividad genera beneficios que exceden a los usuarios directos.
Lo que esta respuesta no resuelve
No resuelve cómo evitar que una concesión privada se convierta en un monopolio con tarifas renegociadas discrecionalmente, que fue exactamente lo que se criticó de la experiencia argentina.